Sobre las repercusiones de nuestro consumo masificado

Hoy muchos estamos virando hacia una alimentación más saludable. Este cambio, sin embargo, si se sitúa en el mismo sistema alimentario que tiene gran responsabilidad en las presentes crisis que vivimos, no tiene necesariamente efectos saludables para el planeta. Más bien puede tener repercusiones múltiples no deseables, en efecto mariposa.

Veamos por ejemplo los lácteos: es usual encontrarse con personas que expresan reparos frente a ellos, ya sea por alergias, intolerancias o por rechazo a consumir productos de la industria cárnica. Así, las «leches vegetales» se han puesto de moda, y muchos consideran que son más saludables que su contraparte de origen animal (lo cual puede ser discutible).

El problema es que, con el poder adquisitivo de nuestros países enriquecidos, podemos crear oleadas de demanda masificada, que fácilmente causa trastornos en dondequiera que se centre la producción industrial que responde a esta demanda. Hace algún tiempo leímos sobre las alarmantes repercusiones del incremento de demanda de «leche vegetal» en la producción californiana de almendras (allí, centralizadas, se producen el 82% de almendras del mundo) y el uso del agua en esa región, hoy en estado de emergencia. Aunque también hay que resaltar que la producción de leche de vaca requiere más agua que la de almendras.

Más cerca a casa, en estos días se ha desatado una controversia por el plan de la expansión de producción de leches vegetales en Viladrau, zona del Montseny, por parte de Liquats Vegetals S.A. Dice Jesús Soler i Vilaró, portavoz del Grupo de Defensa del Ter (GDT): «El més important és que pretenen arribar duplicar la seva capacitat i captar fins a 400 mil metre cúbics anuals d’aigua, una absoluta barbaritat” (más detalles). Estaría peligrando el agua de la cuenca de la riera Major: «poden arribar a eixugar la riera” afirma. Claramente, no es una situación ideal, la forma en que se produce nuestra leche vegetal empaquetada.

En Can Pujadas nuestros valores incluyen la alimentación natural y ecológica, y también, a lo que vamos aquí: la producción de cercanías. Necesitamos consumir menos productos provenientes de la ganadería industrial pero al mismo tiempo, se vuelve necesario también mirar que las producciones alternativas no devengan en la misma masificación que sufren productos más clásicos.

Así, en vista de los desordenes que causamos con nuestro consumo (y aquí no hemos hablado del transporte o del problema de los empaques), y como se trata de un producto fácil de preparar en casa, quiero compartir un par de recetas de leches vegetales… ¡Bon apetit!

Para una leche de copos de cereales: 50 (avena) – 100 gr (otros). Mezclar con 1 litro de agua caliente (+- 60 °) y una pizca de sal, opcional: miel o azucar y canela o similar. Batir con la batidora de mano 1-2 minutos. Colar con colador de malla muy fina o de tela, y ¡listo!

Leche de almendras: 1 taza de almendras crudas con o sin piel, se dejan remojando en agua por la noche. Se lavan y se baten con 3 tazas de agua. El resto del procedimiento es igual al anterior.

Salud y agroecología,

Gisela Ruiseco (este artículo corresponde a la opinión de la autora)

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